Nuestra crítica: Task, la miniserie de HBO que confirma el gran momento de Mark Ruffalo
Un thriller policial contenido, sin florituras innecesarias, que confía por completo en sus personajes para sostener la tensión.
Task no necesita giros espectaculares para mantener al espectador atrapado: le basta con un agente del FBI cansado, una banda de asaltantes de poca monta con más corazón del que aparentan, y la certeza incómoda de que sus caminos van a cruzarse de la peor manera posible.
Mark Ruffalo, en uno de sus papeles más contenidos de los últimos años, construye a un personaje agotado sin caer nunca en el cliché del policía atormentado. Es precisamente esa moderación actoral la que le da a la serie su credibilidad: no hay heroísmo impostado, solo personas comunes tomando decisiones cada vez peores bajo presión.
Es de esas series que confían en el silencio tanto como en el diálogo, y eso, hoy, es cada vez más raro de ver.
Lo que funciona
El formato de miniserie limitada le sienta particularmente bien a esta historia: cada episodio avanza con un propósito claro, sin los rellenos innecesarios que suelen afectar a producciones pensadas para múltiples temporadas. La ambientación suburbana, lejos de los escenarios habituales del género policial, aporta una textura distinta y genuinamente inquietante.
Lo que no termina de cerrar
Algunos personajes secundarios de la banda de asaltantes reciben menos desarrollo del que su relevancia narrativa merecería, dejando la sensación de que, con uno o dos episodios adicionales, sus arcos podrían haberse sentido igual de completos que el del protagonista.
El veredicto
Task es el tipo de propuesta que demuestra que el thriller policial todavía tiene mucho que ofrecer cuando se aleja de las fórmulas más gastadas del género. Una de las mejores sorpresas televisivas del año, altamente recomendable.