Nuestra crítica: The Life of Chuck, una rareza emotiva que vale la pena descubrir
Mike Flanagan se aleja del terror para entregar una de las adaptaciones de Stephen King más personales y mejor recibidas de los últimos años.
Contar The Life of Chuck sin arruinar su estructura es todo un reto: la película avanza hacia atrás, empezando por el fin del mundo y terminando en la infancia de su protagonista, un recorrido que solo cobra sentido pleno una vez que se llega al final.
Lo primero que sorprende es lo lejos que está esta adaptación del terror que suele asociarse tanto a Stephen King como a Mike Flanagan. Aquí no hay monstruos ni fantasmas: hay una reflexión, a ratos casi filosófica, sobre lo que significa una vida ordinaria vista en retrospectiva, y sobre cómo cada persona contiene, literalmente, multitudes.
Es una película que se atreve a ser sentimental sin caer en lo cursi, algo mucho más difícil de lograr de lo que parece.
Lo que funciona
El tramo central, protagonizado por un adulto Chuck bailando espontáneamente en una calle junto a una desconocida, se ha convertido en el momento más recordado de la película, y con razón: condensa en pocos minutos toda la propuesta emocional del filme sin necesidad de un solo diálogo explicativo. El elenco coral, sin depender de una sola estrella, sostiene con solvencia los distintos tonos que exige la estructura fragmentada de la historia.
Lo que no termina de cerrar
La estructura invertida, aunque efectiva emocionalmente, exige paciencia: el primer tercio, el más cercano al fin del mundo, resulta el más denso conceptualmente y puede sentirse distante para quien busque una entrada más inmediata a la historia. Quienes prefieran narrativas lineales podrían sentir que el filme tarda en encontrar su ritmo.
El veredicto
Pese a sus asperezas estructurales, The Life of Chuck se queda con uno mucho después de los créditos, algo que pocas películas logran en un panorama de estrenos cada vez más desechable. Vale la pena, sobre todo, para quienes están dispuestos a dejarse sorprender por un King distinto al que están acostumbrados.